 |
VISITA A LOS NIÑOS INGRESADOS EN LA
SECCIÓN DE PEDIATRÍA
DEL POLICLÍNICO GEMELLI DE ROMA
DISCURSO DEL SANTO
PADRE BENEDICTO XVI
Miércoles 5 de enero de 2011
Señor cardenal;
queridos sacerdotes;
autoridades académicas;
directivos;
personal médico y paramédico;
queridos niños, padres y amigos:
¿Por qué he venido aquí, entre vosotros, hoy, el día en que comenzamos a
celebrar la solemnidad de la Epifanía? Ante todo para decir gracias. Gracias a
vosotros, niños que me habéis acogido: quiero deciros que os quiero mucho y que
estoy cerca de vosotros con mi oración y mi afecto, también para daros fuerza a
la hora de afrontar la enfermedad. Asimismo, quiero dar las gracias a vuestros
padres, a los familiares, a los directivos y a todo el personal del Policlínico,
que con competencia y caridad cuidan del sufrimiento humano; en particular
quiero dar las gracias al equipo de este servicio de Pediatría y del Centro para
el cuidado de niños con espina bífida. Bendigo a las personas, su compromiso y
estos ambientes, en los que se practica de modo concreto el amor a los más
pequeños y los más necesitados.
Queridos niños y muchachos, he querido venir a visitaros para hacer un poco
como los Magos, como habéis hecho vosotros: los Magos llevaron a Jesús dones
—oro, incienso y mirra— para manifestarle adoración y afecto. Hoy también yo os
he traído algunos regalos, precisamente para que sintáis, a través de un pequeño
signo, la simpatía, la cercanía y el afecto del Papa. Quisiera que todos,
adultos y niños, en este tiempo de Navidad recordáramos que el regalo más grande
nos lo ha hecho Dios a cada uno de nosotros.
Miremos la cueva de Belén: ¿a quién vemos? ¿A quién encontramos? Está María,
está José, pero sobre todo, está un niño pequeño que necesita atención,
cuidados, amor: ese niño es Jesús, ese niño es Dios mismo que quiso venir a la
tierra para mostrarnos cuánto nos quiere; es Dios que se ha hecho niño como
vosotros para deciros que siempre está a vuestro lado y para decirnos a cada uno
de nosotros que todo niño lleva su rostro.
Ahora, antes de concluir, no puedo dejar de dirigir un cordial saludo a todo
el personal y a todos los enfermos internados en este gran hospital. Aliento las
distintas iniciativas de bien y de voluntariado, así como las instituciones que
cualifican el compromiso al servicio de la vida. En esta circunstancia, pienso
en particular en el Instituto científico internacional «Pablo VI», que tiene
como finalidad promover la procreación responsable.
¡Gracias de nuevo a todos! ¡El Papa os quiere mucho!
© Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana
|